LOS INVISIBLES

Toda la mañana peleándome con una fotografía que tenía muchos defectos formales. Pero es una fotografía indispensable. Es, una vez más, mi mirada saliendo al encuentro de los que no son para que sean. Los invisibles. Plaza San Felipe. Escondido en una esquina justo al lado del Museo Pablo Gargallo. En esta toma no lo puedes apreciar, pero el hombre que está escuchando su transistor, ya antiguo, como el que tanto tiempo tuve yo hasta que acabó siendo destrozo, porta consigo dos maletas. Escucha su transistor con auriculares, para no molestar. Y se coloca en ese rinconcito de la plaza para no molestar. Por la hora podría decir que es su hora del almuerzo, pero no sé si ese almuerzo tendrá el sentido que se le da a esa palabra cuando queremos decir la comida. Es uno más de los invisibles. No sé si duerme en una pensión o duerme en un cajero o duerme en el Albergue. Le miro durante un rato. Digno. Atento a lo que las voces de la radio le dicen. ¿Qué es lo que le dicen? ¿Cuál es su historia, la historia de él, el hombre que no quiere moelstar?