Ulysses

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Al regresar tras mil veces haber desafiado y derrotado a la muerte, Ulysses descubrió la verdad. Nunca se regresa. Sentado, negado por todos, el cigarrillo de caridad entre sus manos, la mirada naufragada sin remedio en la odisea de Odiseo: el héroe al que le aconsejan que se disfrace de mendigo para poder, así, sorprender a los usurpadores. Y aquí está. Mendigo de sí mismo. En una bolsa de plástico todo lo que pudo haber sido y a lo que renunció para regresar al hogar que dejó, al mundo que dejó. Nadie tuvo clemencia. Y Penélope se limitó a encenderle el cigarrillo que le dio Telémaco. ¿En qué piensas viejo Odiseo?