EL INSTANTE DEL ENCUENTRO

Hay fotos con magia. Ésta es una de ellas. He tomado varias fotografías de un grupo de personas que, sentados, se recortan frente a la playa. Me acerco y tomo otra foto. En color. Y sé que lo que se abre ante mí me pide blanco y negro. Miro por el visor. Disparo. Y en ese instante muy fugaz él se vuelve y su mirada se topa con la mía que está en camino de ser foto. No sé qué piensa. Si me preguntara por qué les he fotografiado no tendría duda alguna a la hora de responderle: los veo a los dos, como dos viejos amigos, allí, sentados, disfrutando de otro día de amistades compartidas.